El Mundial que México le regaló al mundo (y yo lo vi desde las gradas)

Hay algo que tardé décadas en dimensionar completamente.

La primera vez que fui a un estadio de fútbol tenía 8 años. 

Nada más imagínate, mi papá me llevó a ver la final del Mundial de 1970 al Estadio Azteca en la Ciudad de México. 

Brasil contra Italia.

A esa temprana edad yo no entendía del todo lo que estaba presenciando — solo sentía el ruido ensordecedor de los aficionados, el calor del momento, la electricidad en el ambiente y todo dentro de un monumental estadio que albergaba más de 100 mil almas.

Vi a Pelé levantar la Copa Jules Rimet por tercera vez.

Era su último partido con la Selección de Brasil. 

El que para muchos es considerado como el mejor futbolista de la historia, en su despedida, a unos metros estaba un niño de primaria que no sabía que ese momento lo acompañaría toda la vida.

Lo que sí sé ahora, 56 años después, es esto: ese torneo no fue solo una Copa del Mundo. 

Fue el escenario donde se rediseñó para siempre la manera en que el mundo consume los deportes, los negocios y el entretenimiento.

Y buena parte de esa transformación tiene sello mexicano, y ahora verás porqué.

El ingeniero que soñaba en blanco y negro

Guillermo González Camarena nació en Guadalajara en 1917. A los 12 años construía su propio radiotransmisor. A los 17, su primera cámara de televisión. Y en 1940, con apenas 23 años, patentó en México y Estados Unidos el primer sistema de televisión a color del mundo: el Sistema Tricromático Secuencial de Campos.

La Organización Mundial de la Propiedad Intelectual lo reconoce como el inventor de la televisión a color.

¿Sabes qué le decía a su familia? 

“Yo sueño en blanco y negro.” 

Pero sabía que el color era posible, y que cambiaría todo.

La NASA utilizó su sistema en las transmisiones del programa Voyager en 1979. Las imágenes de Júpiter que viste en enciclopedias o documentales llegaron gracias a tecnología mexicana.

González Camarena murió en 1965, cinco años antes de ver su invención aplicada en la escala que merecía.

Porque en 1970, el Canal 5 mexicano — que lleva sus iniciales: XHGC — transmitió al planeta entero ese Mundial en color. Por primera vez en la historia.

Incluida la final que tuve el privilegio de ver desde las gradas.

Lo que cambió ese verano

Piénsalo un momento: antes de 1970, ver un partido de fútbol en televisión era ver sombras grises en una pantalla. No distinguías la playera amarilla de Brasil de la azul de Italia. No apreciabas el verde del césped del Azteca.

Todo eso cambió en México.

Pero la televisión en color no fue el único cambio que ese Mundial le dejó al mundo.

En México 1970 debutaron las tarjetas amarilla y roja — propuestas por el árbitro inglés Kenneth Aston, quien se inspiró en los colores de las luces de los semáforos mientras manejaba. Antes de ese torneo, expulsar a un jugador era una gestión confusa y discrecional. A partir de 1970, el lenguaje del fútbol se volvió universal.

También se permitieron las primeras sustituciones en la historia de los Mundiales. El primer jugador suplente en una Copa del Mundo fue el soviético Anatoliy Puzach, en el partido inaugural contra México.

Adidas diseñó el primer balón oficial hecho especialmente para el evento: el Telstar, con sus 20 hexágonos blancos y 12 pentágonos negros. ¿Por qué ese diseño? Para que se viera claramente en la pantalla. La tecnología del espectáculo ya dictaba las reglas del juego.

Desde entonces, Adidas no ha soltado ese contrato. Más de 50 años de patrocinio oficial con la FIFA. Todo comenzó en México.

El día que nació el marketing deportivo moderno

Y aquí viene lo interesante.

Hacia finales de los años 60, dos hermanos alemanes — Adi y Rudolf Dassler — llevaban décadas enemistados. Uno fundó Adidas. El otro, Puma. Rivales que se negaban a hacer negocios juntos.

Pero había un jugador al que ambos querían patrocinar para México 1970: Pelé. El mismo que vi levantar la copa en su último Mundial.

Tan costosa era la guerra de ofertas que ambas empresas acordaron un “Pacto Pelé”: ninguna lo auspiciaría.

El acuerdo duró poco.

Puma ofreció a Pelé 120,000 dólares de aquella época. La condición era una sola: antes del silbatazo inicial del partido entre Brasil y Perú, en Cuartos de Final, pediría unos segundos al árbitro para agacharse a abrocharse las botas.

Las cámaras — en color, transmitidas al planeta — captaron el momento.

¿Cuánto valía ese instante? Millones. Y Puma lo sabía.

Los expertos en marketing deportivo catalogan ese momento como una de las movidas comerciales más inteligentes de la historia. No fue publicidad. Fue una demostración de que asociar tu marca con el mejor del mundo, en el momento exacto, ante una audiencia global, lo cambia todo.

Esa era la condición. Y valió cada centavo.

¿Qué tiene que ver esto contigo?

Mucho más de lo que parece.

Lo que pasó en México en 1970 fue la convergencia de tres fuerzas que siguen gobernando el mundo de los negocios hoy: tecnología (la TV en color), reglas claras (las tarjetas, las sustituciones) y el posicionamiento de marca (el patrocinio deportivo).

González Camarena no vendió su patente a los estadounidenses que se la quisieron comprar ofreciéndole una fortuna. Él quería que se quedara en México, para beneficio de los mexicanos. Eso es un posicionamiento de valores antes de que existiera el término.

Por su parte, Puma apostó a un instante de atención global cuando nadie más lo había hecho. Eso es visión estratégica.

En cuanto a Adidas, firmó el primer contrato institucional con la FIFA cuando el fútbol apenas empezaba a ser un fenómeno televisivo. Eso es anticiparse al mercado.

¿Te hace sentido?

Tres lecciones de negocios, empaquetadas en un verano de 1970, en el mismo estadio donde un niño de 8 años veía sin entender cabalmente lo que estaba presenciando.

Hoy, ese niño lo entiende perfectamente.

Con el Mundial 2026 a punto de inaugurarse en ese mismo Estadio Azteca donde todo ocurrió por primera vez hace 56 años, vale la pena detenerse a preguntar:

¿Qué lección de México 1970 puedes aplicar a tu negocio o proyecto hoy?

¿Estás construyendo algo con visión de largo plazo, como González Camarena?

¿O esperando el momento exacto para hacer la movida que nadie más se atrevió, como Puma?

RafaBAdmin-2023

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